Haciendo visibles a los niños

¿Cómo creamos relaciones cercanas con las familias ? 

 

En el mundo hay mucha información de cómo educar, enseñar y vincularse con los niños, cómo generar experiencias ricas dentro del aula y asegurar procesos de desarrollo y aprendizaje, pensando en el presente y futuro de cada niño. Confío que cada persona que tiene como convicción y vocación ser maestro lo hace de la manera más plena, consciente y siempre pensando en lo mejor para los niños, siendo muchas veces esos súper maestros, que movemos cielo y tierra para que los niños descubran su potencial, conquisten aprendizajes y continúan descubriéndose en un mundo cambiante, pero muchas veces olvidamos un aliado: la familia, un aliado que renació y se fortaleció durante esta pandemia que todavía vivimos.

Este momento histórico que vivimos nos puso a pensar y reflexionar sobre quiénes somos, qué queremos hacer y con quién lo queremos hacer, nos dimos cuenta que la familia sigue siendo lo más importante, ese núcleo, centro, polo a tierra y tejedor de experiencias de la vida. Siendo profesora de niños pequeños por más de 7 años confirme lo que continuamente había escuchado, la familia de los niños siempre deberá ser tu aliado; a veces no es fácil, la comunicación, el tiempo, el trabajo y la vida nos pone el desafío como maestros de llegar y conectar con cada familia, de manera particular y sensible.

Cuando conocí la filosofía Reggiana comprendí muchas de mis acciones y le di significado a otras, complejizando y logrando ver más allá en mi que hacer pedagógico. Comprendí teóricamente los 100 lenguajes de Loris Malaguzzi, pero solo los ví, provoqué y sentí cuando estuve con los niños y aún sigo descubriendo y maravillándome con los otros 99. Me preguntan que cómo lo hacemos y respondo que a través de la escucha, de la pausa, de tomarnos el tiempo y de valorar y construir el vínculo con cada niño, la escucha de sus 100 lenguajes es una muestra de respeto, de reconocimiento y participación.

Pienso que nuestro rol como maestros más allá de acompañar, provocar y enseñar es HACER VISIBLE a los niños, la infancia que representan, tanto para ellos como para sus familias y su comunidad. La documentación es nuestra gran herramienta, la reflexión que hacemos diariamente nos invita a repensarnos, a ser conscientes de la huella y la relación que tenemos con los niños, situaciones y momentos que son evidentes en el día a día, pero que son ausentes para las familias por no vivirlas.

Cuando recibimos a los niños de sus familias, nos dicen que son su mayor tesoro, y así es, los cuidamos y acompañamos pero no lo comunicamos… Por ésto nuestra gran responsabilidad es comunicar y hacer visible a los niños a sus familias, compartir lo que vivimos con ellos, narrar sus historias, imaginación, aprendizajes, relaciones, juegos y todo lo que sucede, pero ojo, no es contarlo todo, describir sin fin, es hacer visible las acciones significativas del niño, encontrar y descubrir por qué hace lo que hace y cómo lo hace, es que su familia sepa que la maestra que lo acompaña lo escucha, valora, respeta y lo lleva a su potencial. Así se construye con el tiempo y el diálogo una relación de confianza entre familias y maestras, una relación que debe ser como un tejido de un nido, que da sostén al proceso del niño, que acoge y le da estructura a un nuevo grupo y lugar, que se siente un espacio seguro y que desde el nido podrán los niños aprender a volar…

Cuando las familias y los maestros tejen ese nido los niños vuelan, se descubren, aprenden y se maravillan con la vida misma. Tejamos juntos este nido para la infancia de nuestro país, una alianza entre familias, maestros e instituciones, hagamos visibles a los niños.

¿Cómo creamos relaciones cercanas con las familias ? ¿Somos aliados en esa construcción de nidos para la infancia?

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